PD y LGD Bajo Estrés: Metodología para Stress Testing de Crédito

Ya tenemos un escenario macroeconómico calibrado (ver Cómo construir escenarios macroeconómicos). Ahora viene el paso que suele generar más discusión técnica en cualquier equipo de riesgo: ¿cómo se traduce ese escenario en deterioro real de la cartera? La respuesta pasa por dos parámetros centrales: la Probabilidad de Default (PD) y la Pérdida Dado el Default (LGD).

Matrices de transición: el punto de partida

Las matrices de transición muestran la probabilidad de que un crédito se mueva de una categoría de riesgo a otra en un periodo determinado —por ejemplo, de “al día” a “30 días de mora”, o de ahí a “default”. Bajo un escenario de estrés, estas matrices se recalibran: las probabilidades de migración hacia categorías de mayor riesgo aumentan, reflejando el deterioro esperado en la capacidad de pago de los deudores.

Un punto técnico que suele generar confusión: la migración de etapa bajo NIIF 9 no requiere que exista un default de pago. Un deterioro significativo en el riesgo crediticio —aunque el cliente siga pagando puntualmente— puede justificar el paso de Etapa 1 a Etapa 2, con su correspondiente impacto en provisiones.

Roll rates: midiendo la velocidad del deterioro

Los roll rates complementan las matrices de transición al medir la velocidad con la que una cartera “rueda” de una categoría de mora a la siguiente. En un escenario adverso, no solo aumenta la probabilidad de migración; también se acelera el ritmo al que ocurre. Este es un insumo clave para proyectar la cartera en mora mes a mes durante el horizonte del ejercicio de estrés.

Dinámica de garantías y su efecto en la LGD

Mientras la PD captura la probabilidad de que ocurra el default, la LGD captura cuánto se pierde si ocurre. Aquí entra la dinámica de garantías:

  • Cartera hipotecaria: la LGD depende fuertemente del valor de la garantía, que bajo un escenario de estrés puede deteriorarse (caída de precios inmobiliarios), aumentando la pérdida esperada incluso si la PD no cambiara.
  • Cartera de consumo: generalmente sin garantía real, la LGD tiende a ser más estable pero más alta en términos relativos.
  • Cartera PYME y agrícola: la calidad y liquidez de la garantía (maquinaria, inventario, tierra) puede variar significativamente bajo estrés, y su valorización requiere supuestos explícitos y documentados.

Un matiz importante: riesgo soberano no es riesgo de crédito estándar

Un aspecto que suele sorprender a los participantes con formación en riesgo de crédito tradicional: el estrés sobre bonos soberanos no se transmite a través de las matrices de transición y PD/LGD habituales, sino a través de la ponderación de riesgo (risk weighting) aplicada al instrumento. Tratar el riesgo soberano con la misma lógica que un préstamo comercial es un error conceptual común que puede distorsionar todo el ejercicio.

Hacia el impacto financiero

Con la PD y LGD estresadas, ya tenemos los insumos necesarios para calcular el impacto real en los estados financieros: la pérdida crediticia esperada bajo NIIF 9 y su efecto sobre el capital regulatorio.

👉 Continúa con NIIF 9, RWA y CET1: el impacto financiero del stress testing


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